13 septiembre 2011

Accidente


La palabra accidente tiene su origen en el término latino accidens- accidentis, participio presente de accidere, suceder; y éste proviene de ad cadere que significa caer. Se refiere a lo que cae hacia uno por casualidad.
De acuerdo con la Real Academia Española (RAE), el concepto hace referencia a la cualidad o estado que aparece en algo, sin que sea parte de su esencia o naturaleza; al suceso eventual que altera el orden regular de las cosas; y al suceso eventual o acción de que, involuntariamente, resulta daño para las personas o las cosas. Puede ser provocado por una acción violenta y repentina ocasionada por un agente externo involuntario y que da lugar a una lesión corporal. 

Así que lo que me ocurrió hace seis meses (13 de marzo de 2011) fue un suceso inesperado, “casual”, que alteró mi vida entera; así como la vida de los seres que me rodean; Causado por un agente externo, quizá, de forma involuntaria.
¿Por qué digo “casual”? De acuerdo con el Devil’s Dictionary el accidente es “An inevitable occurrence due to the action of immutable natural laws” (Un suceso ocurrido debido a la acción de leyes naturales inmutables). Es decir, tenía que ocurrir. Hay quienes afirman que las enfermedades y los accidentes son mensajes del cuerpo para obligar al sujeto a enfocarse en algún aspecto de su vida. Se dice que el ACCIDENTE expresa una necesidad imperiosa de replantearse el camino que hemos seguido hasta ahora. Una solución posible: cambiar de dirección y enfoque lo que estamos haciendo.
Como quiera que sea, un accidente permite un tiempo para la reflexión y ésta da lugar a la aparición de “otro yo” más paciente, más valiente; que llega a conocer a sus seres queridos en muchas de sus facetas, incluso las desagradables; un otro yo que realizará el cambio de rumbo en la vida, pues aprecia la vida de otra manera.
La desgracia que ocasiona el accidente se puede convertir, quizá, en una bendición.


Esto me recuerda a Brhaspati, dios de la progenie hindú que, por miedo a estar solo, se deja CAER para provocar la aparición de su otro yo, su esposa Patni. (En sánscrito, la raíz pat significa caer.)
En fin, en realidad sólo quiero agradecer a Dios porque estoy bien y la vida es hermosa.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Muy interesante, ya me contarás con detalle lo que aprendiste! Te quiero Lú y espero sigas recuperándote.