22 julio 2012

Preguntar y subastar


Preguntamos para investigar, indagar sobre los asuntos que nos interesan. En tiempos antiguos, entre los griegos, apareció la palabra kontos que significaba vara, palo o lanza (posteriormente contus en latín). Para indagar la profundidad de las lagunas, introducían una vara o kontos, y llamaron este método percontare, que significa indagar por medio de una vara. Con el paso del tiempo, la palabra evolucionó a preguntar y significó solo indagar. 

Otra palabra que tiene en su origen una lanza es el vocablo subasta: sub= debajo y hasta= lanza, asta. Los inmuebles propiedades del Estado y los tesoros tomados como botines de guerra eran marcados con una lanza. En algún momento se tenía que vender lo que estaba marcado por la lanza (sub hasta vendere). Con el tiempo subastar significó sólo vender; cualquiera podía subastar. Al principio, se enterraba una lanza en el piso y en la parte inferior se acomodaban las mercancias para vender. Después la lanza se olvidó.


20 julio 2012

Obedecer

Obedecer


Cuando das órdenes, esperas que te obedezcan. Y, si no lo hacen, preguntas: ¿No me escuchaste? Para obedecer, lo primero que necesitamos es escuchar y comprender la orden. La palabra obedecer proviene del latín obedire, conformada por ob + audire (que en español se convirtió en oír). Obedire significa dar oídos, por lo tanto creer, estar de acuerdo (acordar= tener próximos los corazones). Hay una frase que dice “A palabras necias, oídos sordos”; es decir, esas palabras no se escuchan, no se les da crédito, no se esta de acuerdo con ellas.

Otra palabra que alude al oído es el vocablo absurdo (ab+surdus= sordo). Un hombre absurdo es, por supuesto, aquél que es incapaz de entender al mundo, pues está sordo frente a él.


19 julio 2012

Añorar



¿Cuántas veces nos alejamos de las personas que amamos y comenzamos a añorarlas o extrañarlas?
Esto es debido a que sufrimos por la ausencia, la privación de esos seres tan queridos. Ignoramos lo que les sucede. Habituados a conocerlos en el pasado; se vuelven extraños a nuestros ojos.
La palabra añorar viene del latín ignorare; significa no saber, no conocer (i, in= no, gnoscere saber). Nos volvemos ignorantes del mundo que solíamos conocer. Esa persona se convierte en un extraño para nosotros.
Añorar es, pues, un sinónimo de extrañar. Ambas palabras se refieren al dolor que causa el ver como un extraño o ajeno a nosotros, a la persona que una vez quisimos tanto... y entonces, sufrimos de nostalgia (dolor (algia) ocasionado por el deseo de regresar (nosto) a vivir como en el pasado. Así como Odiseo, quien padeció, durante 20 años, de nostalgia; añorando a su adorada Penélope; sin saber qué habría sido de su amada durante su larga ausencia.
                       Odiseo y Penélope