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22 julio 2012

Preguntar y subastar


Preguntamos para investigar, indagar sobre los asuntos que nos interesan. En tiempos antiguos, entre los griegos, apareció la palabra kontos que significaba vara, palo o lanza (posteriormente contus en latín). Para indagar la profundidad de las lagunas, introducían una vara o kontos, y llamaron este método percontare, que significa indagar por medio de una vara. Con el paso del tiempo, la palabra evolucionó a preguntar y significó solo indagar. 

Otra palabra que tiene en su origen una lanza es el vocablo subasta: sub= debajo y hasta= lanza, asta. Los inmuebles propiedades del Estado y los tesoros tomados como botines de guerra eran marcados con una lanza. En algún momento se tenía que vender lo que estaba marcado por la lanza (sub hasta vendere). Con el tiempo subastar significó sólo vender; cualquiera podía subastar. Al principio, se enterraba una lanza en el piso y en la parte inferior se acomodaban las mercancias para vender. Después la lanza se olvidó.


20 julio 2012

Obedecer

Obedecer


Cuando das órdenes, esperas que te obedezcan. Y, si no lo hacen, preguntas: ¿No me escuchaste? Para obedecer, lo primero que necesitamos es escuchar y comprender la orden. La palabra obedecer proviene del latín obedire, conformada por ob + audire (que en español se convirtió en oír). Obedire significa dar oídos, por lo tanto creer, estar de acuerdo (acordar= tener próximos los corazones). Hay una frase que dice “A palabras necias, oídos sordos”; es decir, esas palabras no se escuchan, no se les da crédito, no se esta de acuerdo con ellas.

Otra palabra que alude al oído es el vocablo absurdo (ab+surdus= sordo). Un hombre absurdo es, por supuesto, aquél que es incapaz de entender al mundo, pues está sordo frente a él.


19 julio 2012

Añorar



¿Cuántas veces nos alejamos de las personas que amamos y comenzamos a añorarlas o extrañarlas?
Esto es debido a que sufrimos por la ausencia, la privación de esos seres tan queridos. Ignoramos lo que les sucede. Habituados a conocerlos en el pasado; se vuelven extraños a nuestros ojos.
La palabra añorar viene del latín ignorare; significa no saber, no conocer (i, in= no, gnoscere saber). Nos volvemos ignorantes del mundo que solíamos conocer. Esa persona se convierte en un extraño para nosotros.
Añorar es, pues, un sinónimo de extrañar. Ambas palabras se refieren al dolor que causa el ver como un extraño o ajeno a nosotros, a la persona que una vez quisimos tanto... y entonces, sufrimos de nostalgia (dolor (algia) ocasionado por el deseo de regresar (nosto) a vivir como en el pasado. Así como Odiseo, quien padeció, durante 20 años, de nostalgia; añorando a su adorada Penélope; sin saber qué habría sido de su amada durante su larga ausencia.
                       Odiseo y Penélope


21 enero 2012

Ceremonia y Rito


La palabra ceremonia proviene del nombre de la ciudad de Caere, hoy Cerveteri, que mil años atrás fue la principal ciudad etrusca, y de munus cargo, oficio, regalo, obligación, tarea, espectáculo público, para denominar las celebraciones religiosas que tenían lugar en esa ciudad.

La primera noticia histórica de esta ciudad la da Herodoto, que dice que la ciudad se alió con los cartagineses en una expedición contra un pueblo llamado Focidio. Mataron a todos los prisioneros que atraparon en dicha expedición. Entonces, diversas calamidades atribuidas a castigos divinos comenzaron a asolar la ciudad, hasta que se consultó el oráculo de Delfos, que pidió funerales en honor de los prisioneros asesinados; así se hizo, y además se hicieron unos juegos y otros rituales en su honor.

Caere también es conocida porque cuando Roma fue atacada por los galos, los romanos enviaron a Caere sus pertenencias más apreciadas de carácter religioso.

Es entonces claro pensar que a los rituales que se celebraban en Caere, les dieran el nombre de ceremonias, y que esta palabra pasó hasta nuestros días por la gran importancia religiosa de esta ciudad. 

                                        Ceremonia de matrimonio

Rito proviene de una raíz sánscrita que designa lo que está conforme con el orden, la costumbre. Es decir, está vinculada íntimamente a la idea de fundación o restauración del orden cósmico. El rito es, pues, la repetición de un gesto o acto ordenado en el marco de una ceremonia.
“El rito está constituido por un conjunto de elementos simbólicos que son gestos (sonoros o gráficos), con los que se practican las ceremonias. Se puede decir que el rito es una particularización del símbolo, ya que todo en el rito, tiene implicancias simbólicas: los objetos empleados; las figuras representadas; los gestos efectuados; las palabras pronunciadas; etc. "Se podría decir también que los ritos son símbolos "puestos en acción", que todo gesto ritual es un símbolo "que actúa". (Guénon, 1946: 181-182).

                                     Ritual de bendición de arras


09 enero 2012

Fetiche


FETICHE
La palabra en castellano proviene del adjetivo latino facticius cuyo significado es hecho a mano. Facticius a su vez proviene del verbo facere que significa hacer. De acuerdo con el vocabulario español-latino de Antonio de Nebrija (1495), a finales del siglo XV, el adjetivo dio lugar a la palabra hechizo con el significado de una artificio supersticioso de que se valen los hechiceros. Los vocablos ‘hechicero’ y ‘hechizo’ pasaron al portugués como feiticeiro y feitiço. Esta segunda palabra portuguesa pasó al francés como fetiche en el siglo XVII, con el significado de objeto de hechicería africana, tales como amuletos y talismanes, fabricados por pueblos primitivos y, finalmente, reingresó al castellano como fetiche, con este mismo significado. 

                                                               Fetiche del Congo

Más tarde, el padre del psicoanálisis, Sigmund Freud, retomó la palabra fetichismo para referirse a “ciertos fenómenos observados en su práctica clínica, en los cuales el interés sexual de algunos pacientes aparecía desplazado hacia objetos vinculados indirectamente a su objeto sexual, tales como prendas de ropa, mechones de cabello, etcétera”.

Hombres y mujeres eligen parte de la anatomía humana como objeto de culto: En Occidente, los hombres prefieren pechos y nalgas; las mujeres,  manos, nalgas y torso. Los objetos más deseados son los zapatos, las medias y la ropa interior.

Al parecer, en Oriente, el culto erótico se establece alrededor de otras partes del cuerpo: pies para China, nuca para Japón. En China, ha llegado a obsesionar tanto este culto que adquirieron la costumbre de vendarse los pies para que éstos permanezcan pequeños y delicados, a pesar de representar un grave problema incluso para caminar.

No sólo las tradiciones afectan el mundo erótico, la tecnología también ha tocado el mundo del erotismo y del amor. En Tokio, desde 1999, han proliferado las compañías que ofrecen como artículo erótico de lujo a las mujeres-muñeca, conocidas popularmente como love dolls. Los hombres pagan por ellas hasta 6000 dólares. Las muñecas tienen huesos articulados, una piel suave y sus pupilas se dilatan cuando las miras a los ojos. Parece increíble pensar que cada año hay 10000 nuevos consumidores.


El fetichismo, pues, ha ido cobrando terreno en nuestro mundo contemporáneo; quizá el amor sólo exista en la imaginación y sea parte de la magia que todos podemos tener.

26 noviembre 2011

considerar


El verbo latino considerare tuvo su origen en la observación de las estrellas, en la manera en que se reunían por con-stelaciones para compararlas con alguna situación de la que se deseaba conocer el futuro (la preposición latina cum significa en conjunto o juntamente, y la raíz sidus-sideris, estrella, lo mismo que   stella-ae). Esto dio lugar a que en el mismo latín clásico, el verbo ya hubiera adquirido el significado de simplemente examinar cuidadosamente un asunto y reflexionar detenidamente sobre él; pues a eso se dedicaban los augures: escudriñaban las estrellas para vaticinar el futuro de su gente.


Sin lugar a dudas, desde la remota antigüedad de las cavernas, los hombres primitivos miraban las estrellas llenos de curiosidad; es decir, con infinito cuidado, tratando de comprender su entorno. Pronto, descubrieron que los cambios climáticos, las inundaciones, las sequías coincidían con una ubicación específica de las estrellas en el cielo; después de todo, no había otra cosa qué hacer. Por lo que la disposición de los astros en el cielo comenzó a cobrar gran importancia en la vida de los seres humanos. Se percataron del papel indispensable del Sol y de la influencia de la luna en las mareas y en otros ciclos de la naturaleza.

Las antiguas civilizaciones comenzaron a observar las estrellas detenidamente con el fin de determinar las relaciones existentes entre los movimientos cósmicos y los sucesos terrenales. Así, antes del tercer milenio a.C., surgió la astrología o astronomía primitiva. Se trataba de una mezcla de religión, ciencia y creencias.


Es probable que Mesopotamia fuera la cuna de la astrología occidental. Los astrólogos se interesaban por vaticinar grandes acontecimientos como guerras, inundaciones y eclipses. De aquí pudo haber pasado a Egipto y a la India, desde donde llegaría a China y al resto de Asia. Hacia el siglo IV a. C., las griegos utilizaron un nuevo método para conocer el destino de los individuos a partir de la fecha de su nacimiento. Incluso Hipócrates, el "Padre de la medicina", utilizaba la astrología para llevar a cabo la recolección de ciertas plantas y para la aplicación de los remedios. Estos conocimientos pasaron a los romanos quienes los esparcieron por su extenso imperio. Durante el Renacimiento, la astrología se separó formalmente de la astronomía.

Actualmente, el vocablo considerar no sólo alude a la reflexión cuidadosa y atenta, sino también al trato respetuoso, atento y cuidadoso que se brinda a los demás.


25 noviembre 2011

contemplación


El contemplum (como en un templo) era una plataforma situada delante de los templos paganos; servía para observar el firmamento y conocer la voluntad de los dioses. El término latino contemplari significa mirar lejos. Podemos encontrarlo como sinónimo de considerar, cuya etimología nos refiere a mirar la disposición de las estrellas para augurar el futuro.



      Contemplación (de origen latino) equivale al término griego theoria, de donde proviene la palabra castellana teatro, lugar donde se contempla un espectáculo (palabra que proviene del latín spicio, que significa observar).

Existen tres tipos de contemplación: la estética, la intelectual o filosófica y la religiosa o sobrenatural.

Platón afirma que a través de la contemplación, el alma podrá ascender al conocimiento del bien; Pitágoras, que hemos nacido para contemplar las estrellas; Aristóteles, que todos los hombres aman el saber y que es prueba de ello que a todos les gusta mirar. La contemplación, cuyo único fin era contemplar, es el origen de la filosofía.

30 octubre 2011

abracadabra



Existen varias versiones del origen y significado de la palabra ABRACADABRA:

En arameo abhadda kedabrah significa DESINTEGRATE, hechizo contra un mal o una enfermedad. En arameo avrah kahdabra significa CREARÉ COMO DIRÉ. En hebreo Aberah KeDabar significa IRÉ CREANDO CONFORME HABLE. Por su significado, la palabra se escribía en amuletos para curar enfermedades.


 Para otros, Abracadabra proviene del nombre persa del dios Abraxas, un dios-demonio que representaba el bien y el mal. Hacia el siglo III, los gnósticos, mezcla de cristianos y místicos, inscribían el nombre de esta deidad en unas piedras que eran utilizadas como talismanes y servían para curar enfermedades, igual que se hacía con la palabra abracadabra. Abraxas se representa como un un demonio coronado, con cabeza de gallo, grueso vientre, pies de serpiente y cola raquítica, que lleva un látigo. El médico romano Quinto Sereno Samónico describe en su libro Liber Medicinalis la curación por medio de este amuleto.



Para los kabbalistas, las palabras pueden matar a nivel anímico. Cuando insultamos a alguien y lo humillamos, sin prestar atención a las palabras que usamos, cometemos un crimen. Es obvio que las palabras, bien utilizadas, pueden ser poderosas armas.


25 octubre 2011

Siniestro


La palabra siniestro significa izquierdo, pero ha adquirido otras connotaciones culturales como malintencionado, infeliz, funesto, propenso o inclinado a la maldad, e incluso oscuro o relacionado con la magia negra. 

 La palabra latina sinister significa izquierda. En Roma, los augurios eran positivos o negativos en función del lado siniestro o diestro por donde las aves auspiciales aparecían volando. Por lo que el lado derecho fue asociado con lo correcto y lo justo, y el izquierdo  quedó vinculado a lo malo, incorrecto y negativo.



 En el hemisferio norte una persona tiene que hacer frente al sur para seguir el sol y para moverse de izquierda a derecha hasta la puesta de sol en el oeste. Esto le dio al lado derecho y a la mano derecha una gran importancia.
En el cristianismo, los rituales simbólicos se llevan a cabo con la mano derecha: la bendición y hacer la señal de la cruz. En un rápido conteo, la Biblia contiene 100 referencias favorable sobre la derecha y 25 referencias desfavorables sobre la izquierda: Ésos a la derecha heredarán el reino de Dios, mientras que ésos a la siniestra quedarán en el fuego eterno.
Las tribus africanas de las orillas del río Niger, no dejan que sus mujeres preparen la comida con su mano izquierda, por miedo a la magia negra.

El anillo de casado se lleva en la mano izquierda para espantar a los malos espíritus que puedan deshacer el matrimonio.

En el mundo occidental, el Norte se equiparó con cielo y arriba; Sur con tierra y abajo; la derecha o diestra se mezcló con rectitud y luego con probidad, y la izquierda o siniestra con desviación y luego con deshonestidad.

Un sinónimo de siniestro es zurdo. Es posible que zurdo provenga del latín absurdus: de malas maneras, fuera de tono, ridículo; o quizá de sur, contrario a norte, southpaws en inglés americano.

A pesar de comprender que estas ideas forman parte de un pensamiento ilógico, no quisiera comenzar mi día con el pie izquierdo.

02 octubre 2011

Melancolía


“La melancolía es la felicidad de estar triste” Víctor Hugo
Sin duda una definición muy romántica, pero etimológicamente, la melancolía sería una enfermedad del hígado que provoca bilis negra (melano=negra, cole=bilis).
La melancolía no era un estado depresivo, pasajero en el ser humano, tal como se la entiende hoy día. La melancolía era uno de los cuatro humores del hombre. Según Hipócrates, padre de la medicina, cada humor se asociaba a uno de los cuatro elementos, de las cuatro estaciones, de las cuatro edades del hombre, de los cuatro vientos, de los cuatro puntos cardinales y de las cuatro fases del mundo.

Sangre
Aire
Primavera
Infancia
Bilis amarilla
Fuego
Verano
Adolescencia
Bilis negra
Tierra
Otoño
Edad adulta
Flema
Agua
Invierno
Vejez

La melancolía era considerada el peor de los cuatro humores y se asociaba a la tierra, la sequedad, el frío, el viento Boreal, el otoño, la tarde y la edad de los sesenta en el hombre. Cualquier alteración del humor melancólico provocaba la locura.
En general se pensaba en los melancólicos como personas apáticas, sombrías y solas. Como se consideraba una enfermedad, se proponían, como remedios, la música, los azotes y las plantas acuáticas.
En la antigüedad, la melancolía se asociaba también a uno de los siete pecados capitales: la pereza. En el renacimiento, se asoció con la inactividad, pero no por desidia, sino por falta de sentido; se ve sumida en una intensa actividad intelectual, totalmente estéril.
Albrecht Dürer identifica al artista con un carácter melancólico, dotado de ciertos rasgos que le hacen único y genial.  La bilis negra a menudo se asociaba a los artistas y a los arquitectos, por esto la figura femenina aparece rodeada de instrumentos relacionados con las matemáticas y la geometría.

                                    La melancolía de Albrecht Dürer
“Un genio con alas que no va a desplegar, con una llave que no usará para abrir, con laureles en la frente pero sin sonrisa de victoria.” Panofsky, E.

“La Divina Melancolía” termina siendo un “personaje alegórico encargado del cuidado de lo que no fue, de lo que no pudo ser, de todo aquello que llena el corazón de unas lágrimas que no pueden brotar, de una ternura sin respuesta”. (en Ficciones sociales contemporáneas)
Hoy día, la melancolía es vista como una tristeza vaga, permanente y profunda, y es tratada como una enfermedad física o psicológica (algunos la llaman depresión).
En la década de los ’90, el movimiento grunge hizo una especie de culto de la melancolía y el desencanto. La banda norteamericana Smashing Pumpkins grabó un disco titulado “Mellon collie and the infinite sadness” (“Melancolía y la tristeza infinita”).

Al final de cuentas, esto del sufrimiento y tristeza profunda parece que, efectivamente, hoy día, proporciona un placer inusitado. 

21 septiembre 2011

Paz


De acuerdo con el Diccionario de la Real Academia Española, algunas de las acepciones para la palabra paz son:
1. Situación y relación mutua de quienes no están en guerra.
2. Pública tranquilidad y quietud de los Estados, en contraposición a la guerra o a la turbulencia.
3. Tratado o convenio que se concuerda entre los gobernantes para poner fin a una guerra.

 Antiguamente estos periodos eran resultado de un pacto o pago, por eso su etimología latina pax, pacis  procede del verbo pacisci que significa “acordar” o “hacer un trato” y de su participio pactum sale nuestra palabra pacto. 
En latín, pactare significaba también pagar un tributo, obligación que suele tocar a los vencidos al cabo de una guerra. Los romanos, a través de conquistas o acuerdos con otros pueblos, establecían la “pax romana”. En realidad, como vemos, las palabras pueden ser engañosas, ya que “al robo, al engaño y despojo se le llamó imperio y a la desolación, paz” (Tácito).
Si la guerra es una acción, la paz también requiere de acción. Para evitar una guerra se debe trabajar arduamente; de ahí que los romanos hayan fraguado el famoso aforismo de "Si vis pacem, para bellum", Si quieres paz, prepara la guerra. 

                                                Ara pacis o Altar de la paz
Altar construido tras las conquistas de César Augusto y su establecimiento de la "paz".

17 septiembre 2011

Encantar

La palabra encantar significa, en primer lugar, "someter a poderes mágicos", y luego, "atraer o ganar la voluntad de alguien por dones naturales" y "gustar en gran medida, agradar mucho". 
En las lenguas modernas, todavía podemos encontrar reminiscencias de la idea sacra de la palabra; por ejemplo, la palabra española encantar (al igual que charmer, en inglés y francés). Originalmente, el "encanto" es un canto o grupo de sonidos rítmicamente pronunciados que sirven de hechizo. Recordemos que tanto “encantar” como charmer provienen de la palabra latina carmen, que significa “canto”, que a su vez proviene de canere “cantar”; los encantamientos se recitaban o cantaban. Otra palabra inglesa que evoca este poder sagrado es spell, que no sólo significa “deletrear”, sino también “hechizar”: al pronunciar claramente cierta palabra, se puede dominar al otro.

Las culturas antiguas tenían la idea de que, a través de la palabra y en una especie de ritual, se constituyó el mundo, porque la palabra tenía un poder sagrado. Bastará con dar una rápida mirada por los libros sagrados de las diferentes religiones, para constatar lo anterior.
El arte de encantar abarcaba diferentes áreas: domar a las serpientes o a otros animales, resucitar a los muertos, matar a los vivos por medio de palabras, inspirar amor o metamorfosear a los hombres en bestias, etc.

La mayoría de los “encantamientos” están documentados en la mitología: Orfeo tocaba la flauta de una manera maravillosa, mejor que los otros pastores; acompañaba su melodía con el canto que entonaba con buena voz;  se dice que los animales, domésticos o salvajes, iban detrás de él. Dado este primer paso, creyeron ya sin gran esfuerzo que Orfeo hacía bailar a las piedras y los árboles. De hacer danzar a las rocas y los abetos, pasaron a edificar ciudades al son de la música.

                                                 Orfeo domando las bestias

Cuenta la mitología que en la construcción del muro de Tebas, mientras su hermano gemelo Zeto tenía que esforzarse en cargar los pesados bloques, Anfión simplemente tocaba su lira de tal manera que las piedras le seguían espontáneamente y se colocaban en su sitio. Desde entonces sólo necesitaron un violín para construir una ciudad y una flauta para destruirla.

Orfeo domó bestias e incluso descendió a los infiernos y convenció al mismísimo Hades de regresar a la vida a su esposa muerta, gracias a su “encanto”.

Así que cada vez que pienses en lo encantadora que parece la persona que se encuentra a tu lado, cerciórate de caerle bien.

16 septiembre 2011

Entusiasmo


La palabra entusiasmo significa etimológicamente el que está poseído por dios, o tiene a dios dentro de sí; el que está inspirado o acompañado por los dioses; ya sea Ares, Pan, Eros u otro cualquiera; es decir, se necesita tener entusiasmo para la guerra, para el amor y cualquier otra actividad humana. Pareciera que los dioses guían al entusiasta con su fuerza y sabiduría para lograr transformar la naturaleza o realidad que les rodea. 
Esta palabra griega significa la emoción o agitación interior; las sacudidas de los nervios, las contracciones violentas del corazón, la perturbación de las entrañas, las contorsiones de la pitonisa de Delfos al momento de recibir el espíritu de Apolo y preparase para pronunciar el oráculo: la posesión del dios.

Pitonisa con la rama de laurel que masticaba
  El oráculo del Templo de Apolo en Delfos era presidido por la Pitonisa o Pitia, una mujer que podía tener hasta 50 años que daba respuestas al consultante.
La Pitonisa se sentaba sobre un trípode colocado en una pequeña habitación llamada aditon, situado al fondo del santuario de Apolo Pitio (lugar sagrado de acceso prohibido, también conocido como sancta sanctorum).
  En el siglo XVII, los deístas ingleses llamaron entusiasmo a cualquier actitud religiosa que mostrara la presencia de Dios en sus criaturas.
Después significó una “especie de fanatismo o deslumbramiento fascinador, especie de poético arrebato, que puede recaer sobre temas políticos, sociales, morales, religiosos, bélicos, democráticos, libres o coercitivos y restrictivos, etc. ; como también sobre individualidades aisladas; todo en el campo de la realidad, o en los espacios de la fantasía”.
 Hoy día, se dice que se pueden inducir esos “trances divinos” a partir de la ingesta de en- teó- genos, sustancias químicas que provocan un estado modificado de conciencia, capaces de provocar la ilusión o sensación de que un dios nos ocupa. Tras una sensación de vértigo y sudor frío viene un gratificante calor unido a un profundo y plácido bienestar; luces brillantes e intensas se manifiestan a la vista, y el tiempo y el espacio habituales desaparecen. Una sensación de haberse unido con el TODO embarga al comensal.
enteógenos en la antigüedad
 Sea un dios o un alucinógeno, este mundo necesita de gente entusiasta para sobrevivir.

13 septiembre 2011

Accidente


La palabra accidente tiene su origen en el término latino accidens- accidentis, participio presente de accidere, suceder; y éste proviene de ad cadere que significa caer. Se refiere a lo que cae hacia uno por casualidad.
De acuerdo con la Real Academia Española (RAE), el concepto hace referencia a la cualidad o estado que aparece en algo, sin que sea parte de su esencia o naturaleza; al suceso eventual que altera el orden regular de las cosas; y al suceso eventual o acción de que, involuntariamente, resulta daño para las personas o las cosas. Puede ser provocado por una acción violenta y repentina ocasionada por un agente externo involuntario y que da lugar a una lesión corporal. 

Así que lo que me ocurrió hace seis meses (13 de marzo de 2011) fue un suceso inesperado, “casual”, que alteró mi vida entera; así como la vida de los seres que me rodean; Causado por un agente externo, quizá, de forma involuntaria.
¿Por qué digo “casual”? De acuerdo con el Devil’s Dictionary el accidente es “An inevitable occurrence due to the action of immutable natural laws” (Un suceso ocurrido debido a la acción de leyes naturales inmutables). Es decir, tenía que ocurrir. Hay quienes afirman que las enfermedades y los accidentes son mensajes del cuerpo para obligar al sujeto a enfocarse en algún aspecto de su vida. Se dice que el ACCIDENTE expresa una necesidad imperiosa de replantearse el camino que hemos seguido hasta ahora. Una solución posible: cambiar de dirección y enfoque lo que estamos haciendo.
Como quiera que sea, un accidente permite un tiempo para la reflexión y ésta da lugar a la aparición de “otro yo” más paciente, más valiente; que llega a conocer a sus seres queridos en muchas de sus facetas, incluso las desagradables; un otro yo que realizará el cambio de rumbo en la vida, pues aprecia la vida de otra manera.
La desgracia que ocasiona el accidente se puede convertir, quizá, en una bendición.


Esto me recuerda a Brhaspati, dios de la progenie hindú que, por miedo a estar solo, se deja CAER para provocar la aparición de su otro yo, su esposa Patni. (En sánscrito, la raíz pat significa caer.)
En fin, en realidad sólo quiero agradecer a Dios porque estoy bien y la vida es hermosa.

08 febrero 2011

TRABAJO


“Ganarás el pan con el sudor de tu frente, hasta que vuelvas a la tierra, de donde fuiste sacado. ¡Porque eres polvo y al polvo volverás!". (Génesis,3-19)



En español se ha preferido la palabra “trabajo” sobre la palabra “labor”. No es una casualidad, pues, que su etimología nos recuerde inconscientemente su origen. Proviene del latín tripalium, que era el nombre de un temible instrumento de tortura.

Este instrumento constaba de una especie de cepo formado por tres maderos cruzados, donde inmovilizaban a los vencidos, reos o esclavos para azotarlos.

De tripalium derivó inicialmente tripaliare (torturar) y posteriormente trebajo. Trebajo evolucionó posteriormente hacia trabajo, convirtiéndose, poco a poco, en un sinónimo de ‘labor’.

En francés lo encontramos en la forma de travail; vocablo que los ingleses transforman en travel, con el significado de un viaje pesado, cansado y más adelante simplemente como viaje.

Así aue, culturalmente hablando, el trabajo está cargado de un sentido de sacrificio, sufrimiento o esfuerzo. Creo que es tiempo ya de darle la vuelta a esta forma de pensar, y comenzar a emplear nuestro tiempo en una hermosa labor; pues no es posible que pensemos que Dios nos castigó al imponernos un trabajo.

21 enero 2011

Sagrado



                                           Templo de Posidón en Cabo Sounion
                                                          (foto de corbis/charles)                              

Las primeras acepciones que aparecen en el diccionario son las de “digno de veneración por su carácter divino o por estar relacionado con la divinidad”; y “que es objeto de culto por su relación con fuerzas sobrenaturales de carácter apartado o desconocido. El término proviene de la raíz sacer. Este concepto de lo sagrado, acompaña al hombre desde las épocas más primitivas y era, por tanto, objeto de rituales sacros. Para denominar a aquéllos que llevaban a cabo tales ritos,  se utilizó la palabra sacerdote.

     En Grecia y Roma, eran comunes los sacrificios que consistían en la inmolación de ciertos animales: caballos para Neptuno, el chivo para Baco etc. La inmolación consistía en un principio en derramar sobre la cabeza de la víctima harina de trigo puro mezclada con sal, pero más adelante se llamó inmolación al sacrificio completo.

     En Grecia, el sacrificio de cien bueyes recibía el nombre de hecatombe. (hekatón, cien boũs, buey). Muy pronto, la palabra se extendió a todo gran sacrificio, independientemente del número de víctimas y del animal.

     Curiosamente, el hueso situado en la base de la columna vertebral y en la porción superior de la pelvis se llama hueso sacro. Se dice que fue un hueso ofrecido a los dioses en sacrificios. De acuerdo con los romanos primitivos, este hueso era indestructible, y era la parte del cuerpo que seria capaz de levantar a un muerto o resucitarlo, el hueso sacro se quemaba para servir de ofrenda a los dioses romanos, de ahí nace la palabra sacramento.

     Para Mircea Eliade lo sagrado siempre requiere de un "espacio sagrado", que se relaciona con la creación o fundación del mundo. Él dice que siempre que algo es sagrado existe porque descubrimos un axis mundi; es decir un "eje del mundo" que da sentido al universo al hacer que el caos se convierta en orden o cosmos.

     Hay quienes opinan que lo profano ha intentado destruir lo sagrado. Pero en realidad sólo quiere ser otra forma de lo sagrado, pues todos necesitamos un “axis mundi” para construir nuestro propio universo.

     Hoy día, la palabra sagrado no necesariamente tiene un sentido religioso. Si revisamos el diccionario, encontraremos que también significa digno de respeto o de veneración. Por lo que seamos religiosos o no, creyentes o ateos, todos tenemos asuntos sagrados en nuestra vida; es decir, existen cosas dignas de respeto o de veneración que nos proporcionan un orden. Para algunos, Dios; para otros, la vida misma, la naturaleza, la madre, el amor, la familia, el conocimiento o la verdad. No importa donde depositemos nuestro cuidado o nuestra fe o confianza; como seres humanos, necesitamos de lo sagrado para así poder habitar dentro de un orden o cosmos creado por Dios, la naturaleza o, quizá, por nosotros mismos.